Tratamiento de Belleza en Valladolid

DERMA CONTROL

TRATAMIENTOS PARA ALTERACIONES DE LA PIEL: ACNÉ, DERMATITIS Y PIEL GRASA CON PORO DILATADO.

Se trata de un tratamiento cuya clave de acción se encuentra en la eficacia de un metal precioso como es la Plata aplicada a la cosmética. El poderoso efecto antiséptico de la plata tiene una larga tradición, ya en la antigua civilización grecorromana se utilizaba para desinfectar el agua y también los alimentos. Además, la plata en comparación con otros antisépticos tiene una gran ventaja como la de ser eficaz contra un amplio espectro de gérmenes, incluso en muy bajas concentraciones y en un periodo de tiempo prolongado

✓ Duración: 70 minutos

✓ Nº de sesiones: dependiendo del estado de la piel.

✓ Resultados: visibles desde la primera sesión

Indicado para:

  • Piel grasa y con impurezas: reduce la producción de sebo y el brillo sobre la piel.
  • Piel mixta con infección bacteriana: mata los microbios alojados en la piel
  • Piel con tendencia acnéica que presentan inflamación y enrojecimiento: regula la grasa, reduce la inflamación y atenúa el enrojecimiento.

Se recomienda a la clienta completar el tratamiento con los productos específicos para el mantenimiento en casa.

Eficacia científicamente demostrada

Presenta una extraordinaria compatibilidad cutánea (no provoca alergia)

Es efectiva en concentraciones muy bajas y actúa exclusivamente en la superficie de la piel.

Excelente tolerancia tanto en adultos como en niños.

La microplata calma las irritaciones, hidrata y cuida la piel. Por tanto, tenemos un triple efecto de protección:

Regulador: normaliza la piel, unifica y suaviza su tono alterado.

Antibacteriano: elimina los microorganismos y envuelve la piel en una fina película protectora.

Equilibrante: su aplicación diaria ayuda a curar la piel y la mantiene sana y uniforme.

Si tienes cualquier duda sobre este tratamiento o cualquier otra cuestión, por favor, rellena el siguiente formulario.

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    Fin del tratamiento: mantener una relación comercial y el envío de comunicaciones sobre nuestros productos y servicios.

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    su tratamiento.
    – Derecho a presentar una reclamación ante la Autoridad de control (agpd.es) si considera que el
    tratamiento no se ajusta a la normativa vigente.

    Datos de contacto para ejercer sus derechos:
    Dirección postal: MARIA PILAR MORQUECHO DEL OLMO. C/ Simón Aranda, s/n, bajo, 47002 Valladolid. Email: info@pilarmorquecho.com

    El acné vulgaris es la dermatosis más frecuente. Es una inflamación de las unidades pilosebáceas de algunas áreas (cara, pecho y región superior del tronco). Normalmente se presenta durante la etapa de la adolescencia. Algunas formas de manifestarse esta alteración de la piel son: comedones, pápulas, nódulos, quistes o papulopústulas. Además, en muchas ocasiones estas pieles presentan cicatrices deprimidas o hipertróficas. Uno de los factores o variables responsables de esta afección son la presencia de andrógenos. Suele afectar entre un 60% y 80% en los varones y en un 30% a 50% en las mujeres, siendo una de las consultas más solicitadas. Se considera una afección que resulta de la asociación de varios factores: genético, raza, dieta, climatología y control hormonal de la glándula sebácea. Este tipo de alteración de la piel en muchas ocasiones, sobre todo en los adolescentes, puede derivar en una falta o disminución de la autoestima y problemas emocionales en los casos más graves. Existen tres factores principales implicados en esta alteración:

    • Obstrucción del canal pilosebáceo por excesiva queratinización del estrato córneo.
    • Un incremento en la secreción de las glándulas sebáceas con alteración en los lípidos de la superficie de la piel.
    • Alteraciones en la microflora bacteriana con colonización del Propionibacterium acnés.

    Otros variables que median en la inflación pueden ser: ciertos medicamentos, cosméticos excesivamente grasos, mecánicos (presiones en la piel a apoyar la cara en las manos) y emocionales.

    Oxigenación de la piel, que se consigue al eliminar todas las células muertas e impureza acumuladas de forma minuciosa y profunda, con lo que la piel se torna más luminosa, más suave y tersa. La sensación es de un gran bienestar y confort.

    Mayor absorción de los cosméticos aplicados, una vez oxigenada la piel, mejorando los resultados conseguidos, ya que se potencia la eficacia y eficiencia de los mismos por su gran penetrabilidad.

    Resultados espectaculares, mejorando la luminosidad cutánea y la hidratación profunda de la piel. Con ello, desaparecen la sensación de fatiga y cansancio del rostro, se consigue una piel más saludable, se incrementa la suavidad y elasticidad cutánea y, por ende, un rostro más bello.

    ✓ Lo primero es determinar el tipo de piel. No es lo mismo realizar una limpieza profunda de la piel a una piel seca que a una piel grasa, o a una piel comedogénica (pieles con excesiva producción de puntos negros y los molestos milium), o una piel con dermatitis, rosácea o acné. Por tanto, una vez determinada esta primera fase, procederemos a valorar las alteraciones y necesidades específicas que cada una de estas diferentes pieles presenta.

    ✓ La frecuencia o intervalo entre una limpieza profunda de la piel y la siguiente es muy variable, ya que habrá que tener en cuenta factores como: necesidad concreta en un momento concreto, estilo de vida, alimentación, medicación (en el caso que el cliente se encuentre con algún tratamiento médico), clima y cuidados diarios que la clienta lleva a cabo. Sin embargo, una buena pauta orientativa sería realizar una limpieza profunda de la piel del rostro en cada cambio de estación.

    ALGUNOS CONCEPTOS SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA PIEL Y SU CUIDADO

    PILAR MORQUECHO - CENTRO ESTÉTICO EN VALLADOLID

    La piel es un órgano vivo y dinámico. Es el órgano más extenso de nuestro cuerpo, de hecho, pesa entre tres y cinco kilogramos y extendida ocuparía una superficie de hasta 18 m2. Así, la piel y sus anexos (cabello, glándula sebácea, glándulas sudoríparas, terminaciones nerviosas y las uñas) forman la estructura tegumentaria. Entre sus muchas funciones está la de la protección del organismo ante agentes externos como las bacterias, las sustancias químicas e incluso la luz y la temperatura. En este sentido, la piel forma una barrera que impide el paso a nuestro cuerpo de elementos nocivos y gérmenes, además, regula el metabolismo al impedir la salida de sustancias (líquidos y células) de nuestro organismo. Por otra parte, realiza la función de control de la temperatura corporal para protegernos de cambios bruscos de la temperatura ambiental (del frío y del calor) y, por último, transforma los rayos del sol en vitamina D (sustancia imprescindible para un buen estado óseo).

    La piel se compone de tres capas principales y bien diferenciadas: la epidermis, la dermis y la hipodermis o tejido subcutáneo.

    ✓ La capa más externa, la epidermis, es la más delgada (tiene por término medio un milímetro de espesor), siendo más gruesa en las palmas de las manos y plantas de los pies y más delgada en los párpados. La epidermis está formada por tres tipos de células: escamosas o queratinocitos, basales y melanocitos. Las células escamosas son las más abundantes, representan aproximadamente el 90% de la población celular y se renuevan continuamente. Las células basales se hallan debajo de las células escamosas, en la base de la epidermis. Por último, los melanocitos son los encargados de la producción de melanina que es un pigmento que contribuye al color de la piel, protegiéndonos de los posibles efectos adversos o negativos de los rayos solares.

    La dermis forma la mayor proporción de la piel y constituye el verdadero soporte de este órgano. Tiene un espesor de unos cuatro milímetros. Está dividida en tres zonas que, de un nivel más superficial al profundo, son: dermis papilar, dermis reticular y dermis profunda. En ella, se encuentran un complicado sistema de fibras entrelazadas, embebidas de una sustancia llamada “sustancia fundamental”. Además, en esta capa se hallan los anejos cutáneos, los cuales son de dos tipos: 1) córneos (pelos y uñas) y 2) glandulares (glándulas sebáceas y glándulas sudoríparas). También se encuentran los vasos sanguíneos que irrigan toda la piel y las terminaciones nerviosas. Las principales células que forman la dermis se denominan fibroblastos que son los encargados de producir las fibras de colágeno y elastina y la sustancia fundamental. Además, en esta capa dérmica se encuentran distintas células del sistema inmunológico (linfocitos, macrófagos, eosinófilos y mastocitos) presentes en número variable dependiendo del estado de la piel y aumentando cuando existe inflamación.

    La hipodermis es la capa más profunda de la piel. Denominada también tejido celular subcutáneo o panículo adiposo. En ella existe gran multitud de adipocitos (células grasas). La grasa forma un tejido metabólico muy activo protegiendo al organismo (función de amortiguación y aislamiento térmico).

    Es imprescindible y necesario realizar una limpieza facial minuciosa y profunda. De esta forma, ayudaremos a la piel a eliminar impurezas, desbloquear los poros obstruidos por la suciedad y la grasa, evitando con ello la aparición de granitos y puntos negros, con lo que conseguiremos ralentizar un envejecimiento prematuro de la piel.

    La constancia, la disciplina y el hábito de llevar a cabo una buena limpieza profunda de la piel del rostro.

    Es muy importante realizar previamente un adecuado análisis y diagnóstico de la piel, es decir, determinar qué tipo de piel tienes, que necesidades la acucian y cómo ayudarla para que luzca sana.

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